La realidad y el problema que enfrentamos…
El Problema
Cada año, miles de personas provenientes de las zonas más marginadas de la República Mexicana llegan a la Ciudad de México con la esperanza de recuperar su salud en los institutos de especialidades médicas.
Sin embargo, se enfrentan a una cruda realidad: los hospitales no cuentan con suficientes camas, los exámenes y las consultas se demoran más de lo esperado, y los costos de hospedaje en la ciudad mientras esperan el tratamiento son muy elevados.
Lamentablemente, muchos de ellos no tienen los recursos para mantenerse en la ciudad y se ven obligados a regresar a casa, prácticamente resignados a morir por no poder esperar el tratamiento necesario.
Algunas personas optan por quedarse en la calle o, con algo de suerte, en las salas de espera de los hospitales. Sin embargo, sin acceso a alimentos, un lugar donde asearse y en medio de la angustia, tanto los enfermos como sus familiares viven un enorme sufrimiento. Enfrentarse a la incertidumbre y la soledad de una ciudad desconocida, sin apoyo, se convierte en una experiencia devastadora.
El cáncer es la tercera causa de muerte en México,
representando el 12% de todas las defunciones en el país. Cada año, se registran más de 195 mil nuevos casos, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.
Solo en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) se reciben anualmente 7,500 pacientes de nuevo ingreso para atención oncológica.
Entre 2010 y 2018, las muertes relacionadas con el cáncer o tumores malignos aumentaron de 70,240 a 85,754, lo que representa un incremento alarmante del 22%.
Una de las mayores dificultades que enfrentan las familias en esta crisis es la falta de acceso a espacios cercanos, adecuados y dignos donde puedan hospedarse y cubrir sus necesidades básicas durante el tratamiento médico de un ser querido o de ellos mismos. Esta carencia limita significativamente las posibilidades de recuperación y conservación de la salud para miles de personas.
Entrevista Fuerza Informativa Azteca
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